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Autonomía del Adulto Mayor

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Diálogo Bioético 10 de noviembre de 2010
Por Dr. Juan Pablo Beca

Con el propósito de aclarar conceptos sobre la autonomía del adulto mayor se revisan conceptos generales y demográficos sobre el envejecimiento y su significado existencial. Aun siendo difícil, es posible una vejez plena y productiva, dependiendo de virtudes como coraje para enfrentar limitaciones, simplicidad para “viajar ligero de equipaje” y fuerza de espíritu, entre otras ya descritas por Cicerón. Concordantemente la duración natural de la vida debería entenderse más biográfica que cronológicamente. Si las propias posibilidades y proyectos ya se han logrado, el fin no debería ser alargar la vida, para lo cual la medicina para el adulto mayor necesita estar centrada más en la persona y menos en la enfermedad.

La autonomía, como ejercicio de la plena voluntad requiere la plenitud de sus facultades y no puede entenderse como un todo o nada. Al igual que los niños y adolescentes se van haciendo más autónomos a medida en que crecen y maduran, los adultos mayores van perdiendo gradualmente su autonomía. No se trata de infantilizar al adulto mayor y reemplazarlo de plano en sus decisiones, sino ayudarlo a decidir en la medida de su capacidad parcial. Por otra parte, aunque no decidiese, se respeta su autonomía en la medida en que su tratamiento respete sus valores y preferencias. Para este efecto se hace necesario conocer sus expresiones de voluntad y sus criterios a través de su familia, médicos tratantes o cuidadores.

Las decisiones compartidas, con la participación del adulto mayor y de todos quienes le conocen bien, permiten respetar la autonomía del adulto mayor. Lo que pueda decidir dependerá de su capacidad, en un concepto de capacidades parciales que permitan decisiones de complejidad también variables.

Se concluye que los adultos mayores no son incapaces por definición y que generalmente es posible permitir y favorecer su participación, al menos parcial, en las decisiones. Así como se les ayuda en la vida diaria o caminan con un bastón, se propone el criterio de “autonomía con bastón”, es decir apoyada y guiada para respetar sus valores y preferencias. Finalmente se refiere, para disminuir su nivel de inseguridad o de estrés, la necesidad de ayudar y apoyar a los familiares que se ven en la necesidad de subrogar al adulto mayor en los procesos de decisión.

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