Lorena Lobos González, del Centro de Medicina Regenerativa de la UDD, estudia a nivel pre-clínico cómo este tipo de cáncer ataca, posteriormente, a zonas atípicas no descritas anteriormente, como el páncreas, el hígado, el bazo y el mesenterio.

Lorena Lobos, investigadora Centro de Medicina Regenerativa

¿Por qué una mujer que tuvo cáncer de mamas, que fue sometida a una mastectomía, a quimioterapias y a una serie de tratamientos, vuelve a tener cáncer en cinco años? ¿Por qué hay recidiva no sólo en sectores aledaños a la mama, sino también en órganos que están alejados de esta zona?

Esa pregunta, junto a los antecedentes en Chile sobre una disminución de la edad de cáncer de mama (el promedio era de 55 a 60 años de edad y hoy es entre 35 y 40 años), además de ser el cáncer más tratado y de mayor costo de acuerdo a cifras del GES, fue lo que motivó el estudio que está llevando a cabo Lorena Lobos González, investigadora recientemente incorporada al Centro de Medicina Regenerativa del Instituto de Ciencias e Innovación en Medicina de la Facultad de Medicina Clínica Alemana Universidad del Desarrollo.

Lorena, doctora y máster en Bioquímica e investigadora principal de este proyecto, que trabajó junto a Vanessa Campos, de la U. de Chile; Roció Bustos y Constanza Reyes, de la U. Andrés Bello; y la asistente de la investigación Verónica Silva, observó que las células de un tumor mamario tienen una alta tasa de proliferación, son capaces de emigrar, invadir y anidarse en zonas que no son su anclaje, logrando conectarse con otros tejidos del organismo a través de la comunicación por microvesículas (principalmente exosomas) y preparar nichos metastásicos. Es decir, definir con anterioridad donde puede desarrollarse un nuevo cáncer.

“Vimos que el organismo tiene exosomas buenos y otros malos y, estos últimos, son capaces de aumentar las capacidades malignas de una célula receptora, provocando una invasión y, en consecuencia, una metástasis”, explica Lobos que, además, vio que este proceso se daba en zonas atípicas y que no habían sido descritas anteriormente, pues sólo había evidencia que la metástasis mas típica del cáncer de mama era en pulmón y hueso. Estos órganos nuevos son el páncreas, el hígado, el bazo y el mesenterio.

Hoy, y en el Centro de Medicina Regenerativa del ICIM, la investigadora busca continuar su investigación y determinar si estos resultados obtenidos en animales son los mismos en seres humanos, pues se podría llegar a una potente y eficaz herramienta diagnóstica de los tumores que aparecen en el organismo de la mujer, posterior a una cirugía o quimioterapia del cáncer de mama.

Así, en el futuro, “podríamos saber cuál será el tejido donde podría desarrollarse un segundo tumor derivado del tumor primario y, en consecuencia, dónde habrá metástasis. Esto se podría hacer a través de un examen de sangre, donde se analizarán los exosomas y, con su resultado, poder diagnosticar donde se desarrollará el próximo tumor. Es anticiparnos por primera vez a la metástasis”, finaliza.