Las enfermedades poco frecuentes son las que afectan a menos de 1 de cada 2000 personas, y en la actualidad existen más de 8 mil de estas enfermedades. Algunas de ellas son situaciones únicas o ultra raras, y se manifiestan en las personas de formas muy diversas, como anomalías congénitas, discapacidad intelectual, problemas de crecimiento o infecciones recurrentes, entre otros.

En su conjunto, las enfermedades poco frecuentes pueden llegar a comprometer a 6-8% de la población. En Chile, esto significa que más de 1 millón de personas podrían padecer de una enfermedad rara lo largo de su vida. Más del 80% de ellas son de causa genética directa, mientras que el resto son de carácter infeccioso, inmunológico u oncológico, en las que también influyen los factores genéticos.

Existe poca investigación sobre las causas y mecanismos de estas afecciones, como también una escasez de tratamientos eficaces. Afectan a personas de todas las edades, pero la mayoría se inicia en la infancia, por lo que los niños son las principales víctimas de este problema: muchos de ellos sufren discapacidad o muerte precoz. 

En este programa trabajan para mejorar el diagnóstico preciso de las personas que padecen enfermedades raras o poco frecuentes, tanto las  hereditarias, como las adquiridas y/o multifactoriales. Contribuyen a caracterizar sus manifestaciones y consecuencias, como también sus causas genéticas. Los investigadores de este grupo lideran  estudios en distintos tipos de enfermedades poco frecuentes, como deleción de cromosoma 22 (la segunda alteración cromosómica mas común después del síndrome de Down), epidermolisis bulosa (“niños con piel de cristal”), hantavirus (una infección poco frecuente, de alta letalidad en Chile), enfermedades del tejido conectivo (que causan ruptura de la arteria aorta, como el síndrome de Marfan), y cáncer de vejiga en personas  expuestas a arsénico en el norte de Chile. También estudian el rol de pérdidas o ganancias de partes del genoma ( llamados “rearreglos genómicos”), y de variaciones en el genoma mitocondrial como causas de anomalías congénitas y discapacidad intelectual.

Este es un programa interdisciplinario: primero, los investigadores clínicos evalúan de manera detallada a los pacientes con estas u otras condiciones poco frecuentes. A través de secuenciación  o de análisis de rearreglos genómicos con instrumentos sofisticados, los investigadores en el laboratorio “leen” los genes en muestras de sangre o saliva de los pacientes. Luego, la enorme cantidad de datos  generados  son analizados mediante potentes herramientas bioinformáticas para identificar  la causa genética directa o los factores que explican mayor o menor gravedad de una enfermedad. Los efectos de las mutaciones encontradas luego son analizadas con más detalle usando herramientas de edición génica, con estudios en cultivos celulares para entender el rol de esas variantes genéticas en la enfermedad e identificar potenciales blancos terapéuticos.

Uno de nuestros principales proyectos pretende hacer un análisis completo del genoma de mil niños chilenos con condiciones genéticas graves sin diagnóstico, para poder descubrir la causa de sus enfermedades, acabar con la “odisea diagnóstica” por la que pasan ellos y sus familias, y orientar en sus tratamientos.