Alejandra Rubio: Del Teatro a las aulas de la Facultad de Medicina

Realiza clases hace cinco años en la UDD. Se inició como directora y coordinadora de Pacientes Entrenados y revela que su mayor anhelo es extender sus talleres a todas las carreras del área de la salud.

Alejandra Rubio 1Llegó hace cinco años a la Facultad de Medicina CAS-UDD. Se inició como directora y coordinadora de Pacientes Entrenados (PROPAE) de las siete carreras de la salud y actualmente realiza además dos talleres en pregrado: Corporalidad y Mirada al Desnudo, además de ser la profesora del curso OD de Teatro, ¿Su anhelo? Extender sus talleres a todas las carreras de la salud.

¿Qué podría hacer una actriz en una facultad de medicina? En una primera mirada pareciera que no existe relación, pero al conversar con Alejandra Rubio cambia completamente la percepción y se encuentra un sentido casi obvio, en algo que sin mediar contexto podría parecer “incompatible”.

Alejandra, actriz de profesión, inició su labor como directora de actores el año 1989, trabajando teatralmente con personas no videntes en la Biblioteca Central para Ciegos, donde estuvo 13 años. Paralelamente, dirigió el taller de Teatro Vocacional de la Dirección General de Estudiantes (DGE) de la Universidad Católica, donde participaban diversas carreras. Si bien nunca pensó en la docencia al elegir su carrera, ni menos en la conexión que podría tener la medicina con la actuación, hubo una experiencia que cambió su percepción.

“En 1995 vino un director de teatro español, Ignacio Calvache, que también dirigía actores ciegos en Madrid. Eso nos unió para trabajar en un proyecto que él quería hacer y que consistía en mezclar sus dos profesiones: director y médico. Como trabajaba en la PUC lo llevé al Hospital de la misma casa de estudios y nos encontramos con el doctor Joaquín Montero -literalmente parroquiano mío-, me pregunta qué hago ahí y me habla de una ‘gringa’ que quiere trabajar con actores. Es así como nos juntamos con la doctora Philippa Moore (la gringa) y la doctora Ximena Triviño y, a través de 10 años de trabajo con actores como pacientes entrenados, formamos la Unidad de Pacientes Entrenados UPE PUC el año 2005”, explica Alejandra, quien desde entonces se dedica al tema de pacientes entrenados.

Actualmente, Alejandra realiza el programa de Pacientes Entrenados de la Facultad de Medicina de la UDD, para las siete carreras de la salud que pertenecen al Centro de Desarrollo Educacional (CDE).

Además, realiza el taller de Corporalidad a alumnos de segundo año de Medicina, en el marco del curso Cuidado del Paciente, y el taller de Mirada al Desnudo a los de tercero de la misma carrera, para Comunicación en el contexto de Semiología.

Trabaja con un staff de más de cien actores preparados y entrenados para realizar simulaciones. El curso busca que los estudiantes sientan que están en realidad con el paciente de 70 años, así como con la joven de 14 años. “Es un lindo desafío, ya que  son muchos los factores que atenta contra la credibilidad y la realidad de la simulación”, explica Rubio.

En mis talleres incluyo las artes plásticas y el teatro, ya que “muchas veces las personas no dicen sólo las cosas con palabras, sino que una mirada, gesto o un movimiento expresan más claramente lo que se siente”, indica.

El anhelo de Alejandra es extender sus cursos a todas a las carreras. “Es importante el contacto directo con el cuerpo del paciente en forma integral. La idea es que los alumnos se vayan fortaleciendo como profesionales de la salud y que sepan valorizar al paciente en todo su contexto. La gente olvida las humanidades y se dedica sólo a la técnica… debe haber una integración”, dice Rubio.

De personalidad inquieta y extrovertida, en su vida personal la docente se define como una apasionada por el campo y el baile. Le gusta bailar rock, salir de caminata, escuchar música clásica y pasear al aire libre en compañía de su familia, compuesta por su marido Sergio y su hijo Rafael, de 13 años.

“Nos encanta ir al campo como mínimo una o dos veces al mes. Siento que ese lugar me ‘cala profundo’, es el lugar donde pasé prácticamente toda mi niñez y la comparto hasta el día de hoy con mi familia. El lugar se llama Las Pataguas y queda en la Sexta Región de Chile”, finaliza Alejandra.

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