Josefina García-Huidobro, egresada de Kinesiología

Su primer acercamiento a la Kinesiología lo tuvo luego de ser sometida a una cirugía. Fue allí donde se encantó con el trabajo, sobre todo con la relación entre el profesional-paciente y con el trabajo de rehabilitar a una persona.

Josefina García-HuidobroJosefina García-Huidobro tiene 27 años y es egresada de la segunda generación de Kinesiología de la Universidad del Desarrollo. Es la mayor de cinco hermanos y entró a estudiar la carrera, porque consideraba dos aspectos que le interesaban: la clínica y el deporte.

Cuando egresó de la universidad, trabajó en la Fundación Las Rosas y en Clínica Alemana -mediodía en cada lugar- lo que le permitió aprender de dos realidades distintas entre sí.

Actualmente, vive en San Vicente de Tagua Tagua y trabaja en el Hospital de Peumo, desde donde colabora en la organización del Operativo de Salud que realiza la UDD en dicho recinto hospitalario.

“Con el Voluntariado Hospital de Peumo (VOHPE) y Pietro Raggio organizamos un operativo de Salud, que se realizó en el hospital y en un colegio de la comuna. Trajimos especialistas en Pediatría, Dermatología, Oftalmología y Medicina General. Se tomaron exámenes y se formaron equipos multidisciplinarios, que evaluaron a los pacientes postrados del programa ‘Dependencia Severa’”, señaló Josefina, quien también destacó que la experiencia fue muy buena tanto para los voluntarios como para los pacientes, y que representó instancia de integración con la comunidad.

Pero en el Hospital, Josefina también tuvo la oportunidad de pertenecer al equipo de fútbol de la institución, compartiendo con las personas que trabaja más allá de lo laboral.

Hoy está terminando un diplomado en Kinesiterapia en Unidad de Paciente Crítico en la UDD, que -a su juicio- le ha ayudado bastante a perfeccionarse en el área. “Si bien no trabajo en una UCI, sí puedo aplicar estos conceptos donde trabajo. Ayuda a la forma de pensar, de hacer proyectos e iniciativas para proponerlas en los recintos públicos, especialmente en los hospitales más chicos, que están más atrasados en materia de rehabilitación”, concluyó.

Su idea es hacer proyectos con esas personas, evitando que los pacientes se postren y que las familias se lleven a la casa a un paciente con dependencia severa, en vez de uno autovalente. En eso está su esfuerzo.

Finalmente, Josefina recuerda su experiencia en la UDD con mucha alegría y un poco de nostalgia, una etapa que describe como “formativa”, tanto en lo académico como en lo humano.

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