

Un sábado que pudo haber pasado desapercibido terminó convirtiéndose en una jornada que dejó huella. El pasado 18 de abril, en la Internación Provisoria y de Régimen Cerrado de Santiago, un grupo de estudiantes de la carrera de Odontología de la Facultad de Medicina Clínica Alemana Universidad del Desarrollo (UDD), decidió que la vocación no entiende de muros ni de contextos adversos. Con instrumental en mano, pero sobre todo con disposición, cruzaron una puerta que no solo separa espacios físicos, sino también realidades.
Durante la jornada, 22 jóvenes —hombres y mujeres de entre 17 y 25 años— recibieron atención odontológica integral: evaluaciones clínicas, diagnósticos y destartrajes que no solo aliviaron molestias, sino que también les devolvieron la dignidad. Entre indicaciones y consejos de higiene bucal, se generaron diálogos genuinos, donde el cuidado personal se transformó en una herramienta concreta de reconstrucción individual.
Acompañados por las doctoras María Ignacia Letelier y Ximena Valenzuela, los estudiantes de cuarto a sexto año pusieron en práctica algo que es esencial en la formación de un profesional de la salud: la empatía. En un entorno donde muchas veces predominan las restricciones, cada gesto, una explicación paciente, una escucha atenta, una sonrisa, fue también una forma de tratamiento.
En este voluntariado, nuestros estudiantes contribuyeron a la detección temprana de patologías y al fortalecimiento de hábitos de autocuidado; y también dejó una enseñanza más profunda: incluso en los escenarios más complejos, la vocación tiene el poder de transformar.