



Con un emotivo cierre, la carrera de Medicina de la Facultad de Medicina Clínica Alemana de la Universidad del Desarrollo despidió la última versión del curso de Neurología de cuarto año en su formato tradicional, poniendo fin a un ciclo de 21 años de formación que dejó una profunda huella en generaciones de estudiantes.
Liderado durante más de dos décadas por el neurólogo Arnold Hoppe, este curso se consolidó como uno de los más emblemáticos de la carrera, destacando por su compromiso docente, capacidad de adaptación a los cambios y un constante espíritu innovador. Su sello estuvo marcado por un fuerte énfasis en la aplicación clínica del conocimiento, sustentado en una sólida base fisiopatológica.
Este cierre adquiere un significado especial, ya que coincide con la formación de los estudiantes que se titularán en 2029, quienes conforman la última generación del currículum de siete años de Medicina. Serán ellos quienes, progresivamente, irán cerrando cada uno de los programas de esta malla, en un proceso en el que autoridades y docentes reconocen su compromiso, desempeño y dedicación al culminar cada etapa de su formación.
El Dr. Hoppe destacó que uno de los principales objetivos del curso fue “combatir la neurofobia”, una percepción ampliamente extendida en la formación médica que presenta a la neurología como un área compleja y difícil de abordar. “Buscamos mostrar que la neurología es rica, pero profundamente lógica. Que el diagnóstico se construye a partir de un razonamiento estructurado y herramientas clínicas que están al alcance de todos los estudiantes”, señaló.
A lo largo de los años, el curso se caracterizó por su dinamismo, actualizándose constantemente y concentrando gran parte de sus clases en un enfoque coherente e intensivo. “Muchos estudiantes no solo superan la neurofobia, sino que desarrollan una verdadera ‘neurofilia’, y esa es la mayor recompensa”, agregó el académico, quien reconoció despedir esta etapa con nostalgia, pero también con satisfacción por el camino recorrido.
Desde la perspectiva estudiantil, el impacto del curso fue igualmente significativo. Javiera Tapia y Carlos Schultze, estudiantes de cuarto año, destacaron que esta instancia fue clave para acercarse a la neurología clínica de manera comprensible y motivadora. “Desde el inicio se percibió una gran dedicación y disposición para enseñar, entregándonos herramientas fundamentales para comprender el razonamiento clínico neurológico”, señalaron.
Asimismo, valoraron especialmente el enfoque humano promovido durante el curso. “El doctor Hoppe relevó constantemente la importancia de considerar la perspectiva del paciente, su estado emocional y el impacto de la enfermedad en su vida, lo que fue un aporte fundamental en nuestra formación médica”, añadieron.
Con este cierre, no solo finaliza un formato académico, sino también una etapa que marcó a generaciones de futuros médicos, dejando como legado una enseñanza centrada en la lógica clínica, la empatía y la pasión por la neurología.

