Investigadores chilenos y extranjeros utilizan vendajes de heridas de descarte como una forma novedosa y no invasiva de estudiar los mecanismos que promueven la cicatrización. El estudio fue publicado en la revista Scientific Reports.

El cuerpo humano, frecuentemente, cura por sí solo heridas como un corte o un rasguño. Sin embargo, pacientes con diabetes, enfermedades vasculares o trastornos de la piel, a veces presentan dificultades para sanar, lo que podría derivar en heridas crónicas que afectan gravemente su calidad de vida.

El manejo de heridas crónicas significa un costo importante para los sistemas de salud (sólo en Estados Unidos se gastan entre 10 mil y 20 mil millones de dólares al año). Aun así, se sabe muy poco acerca de por qué algunas heridas se vuelven crónicas, a lo que se suma la dificultad de desarrollar terapias eficaces para promover la cicatrización.

En este contexto, un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad Thomas Jefferson (Estados Unidos) y del Instituto de Ciencias e Innovación en Medicina (ICIM) de la Facultad de Medicina Clínica Alemana Universidad del Desarrollo (Chile), describe una innovadora forma de estudiar las células que se encuentran en las heridas, a partir de los vendajes utilizados en éstas. Este enfoque -no invasivo- abre una ventana para descifrar la composición celular de las heridas e identificar las características que puedan dar cuenta de por qué algunas heridas sanan y otras se vuelven crónicas, así como también aportar al desarrollo de terapias dirigidas.

Scientific Reports publica estudio

Los encargados de este novedoso estudio, recientemente publicado en la revista Scientific Reports, son el Dr. Andrew South, PhD. y profesor asociado al Departamento de Dermatología y Biología Cutánea de la Universidad Jefferson, junto a la Dra. Ignacia Fuentes, PhD., Directora de Investigación de la Fundación DEBRA Chile e investigadora del ICIM. También colaboraron en este estudio, investigadores del EB-Haus de Austria y  Cells for Cells, entre otros.

Según explica la investigadora UDD, Dra. Ignacia Fuentes, “estudiar la cicatrización de heridas en humanos es muy difícil, y lo que se sabe sobre este proceso en humanos es muy poco.”

El artículo se enfocó en la enfermedad hereditaria llamada epidermólisis bullosa (EB), donde la cicatrización de las heridas está gravemente deteriorada. Estos pacientes, a menudo desde el nacimiento, sufren de ampollas y lesiones que sanan lentamente o se vuelven crónicas, y que incluso tienen un alto riesgo de convertirse en cáncer de piel agresivo. Hoy en día, es muy difícil predecir qué heridas de un determinado paciente sanarán y cuáles no, por lo que poder tomar muestras de las heridas es clave para entender los mecanismos detrás de la cicatrización.

Por su parte, el Dr. Andrew South indicó que “realizar biopsias de los diferentes tipos de heridas nos ayudaría a entender las diferencias que existen entre ellas. Sin embargo, las biopsias en estos pacientes son extremadamente dolorosas y podrían retrasar aún más la cicatrización. Por otro lado, utilizar los vendajes -que sólo van a ser desechados- no supone ningún daño para el paciente y se puede aplicar a una variedad de condiciones donde las heridas no sanan correctamente”.

Los investigadores recolectaron y analizaron 133 vendajes provenientes de heridas de 51 pacientes con EB. Tomaron muestras de heridas agudas (de 21 días o menos de antigüedad) y de heridas crónicas (de más de 3 meses de antigüedad). Interesantemente, pudieron recuperar gran cantidad de células de los vendajes (más de 100 millones), y cuanto más grande era la herida y más tiempo pasaba un vendaje sobre la misma, más células se recuperaban.

Estudios anteriores habían utilizado vendajes de heridas para recoger líquido y proteínas, pero nadie había comprobado realmente qué células estaban presentes. Con las técnicas que utilizaron los investigadores se pudo aislar células vivas de los vendajes, lo cual permite estudiarlas en detalle. Posteriormente, caracterizaron los vendajes para determinar qué tipo de células estaban presentes en la herida, detectando una variedad de células inmunitarias, incluidos linfocitos, granulocitos/neutrófilos, y monocitos/macrófagos. Al comparar los vendajes de heridas agudas y crónicas, encontraron un número significativamente mayor de neutrófilos en estas últimas. Los neutrófilos son la primera línea de defensa en nuestro sistema inmunológico, por lo que cuando una herida comienza a formarse son los primeros en llegar a la escena.

“Hallazgos previos, de estudios en animales y análisis de proteínas de vendajes provenientes de heridas humanas, apoyaban la idea de que cuando los neutrófilos permanecen más tiempo del que deberían, se detiene el proceso de cicatrización, provocando que la herida se vuelva crónica. Nuestros hallazgos apoyan fuertemente esa teoría, mostrando que las heridas crónicas se caracterizan por niveles más altos de neutrófilos”, dice el Dr. South.

Estos resultados brindan más información sobre la cicatrización de heridas y podrían ayudar a desarrollar terapias que promuevan el proceso; por ejemplo, terapias que neutralicen el exceso de neutrófilos o recluten macrófagos, las células inmunitarias que comienzan la siguiente etapa de cicatrización después de que los neutrófilos ya han hecho su función.

Ahora los investigadores planean ampliar su estudio, analizando más profundamente las células recolectadas de los vendajes de la herida y el material genético de ellas. Para ello, están trabajando en la recolección de muestras de pacientes con EB durante un período prolongado de tiempo. De esta manera, podrán hacer seguimiento a la herida a medida que sana -o no sana- y ver cómo la composición celular cambia en el tiempo.

Los investigadores esperan que esto revele marcadores genéticos, celulares u otros, que puedan ayudar a predecir si una herida va a cicatrizar o en su defecto, se va a convertir en crónica.

“Este método de muestreo podría ser una alternativa a los molestos hisopos o extracciones de sangre, que son especialmente difíciles de hacer en los recién nacidos… Como sabemos que la EB puede presentarse al nacer, esta técnica podría darnos una idea muy temprana de lo grave que podría ser la enfermedad”, explica la Dra. Fuentes.

Si bien el estudio actual se centra en EB, los investigadores del estudio esperan que esta técnica se pueda aplicar a una variedad de otras condiciones, como úlceras de pie diabético, vasculares, u otras.

“El campo de la cicatrización de heridas pide a gritos una mejor comprensión de lo que provoca una herida crónica”, dice el Dr. South. “Esta técnica podría ser transformadora y, eventualmente, ayudar a los pacientes a vivir más cómoda y saludablemente”, concluye el Dr. South.