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Sobre brote de Hantavirus a bordo de crucero

Por Cecilia Vial y Pablo Vial
Instituto de Ciencias e Innovación en Medicina
Clínica Alemana Universidad del Desarrollo
CIN250062 SENTINET

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Un brote de hantavirus a bordo del crucero neerlandés MV Hondius ha resultado en once casos (ocho confirmados por laboratorio, tres sospechosos) entre 147 pasajeros y tripulantes, incluyendo tres fallecidos. La embarcación, que partió desde Ushuaia, Argentina, el 1 de abril de 2026 hacia un recorrido por el Atlántico, fue puesta en cuarentena frente a Cabo Verde y posteriormente atracó en Tenerife (España), donde los pasajeros fueron evacuados y la situación está entrando en una fase internacional de rastreo de contactos y vigilancia epidemiológica. Se ha informado que el hantavirus Andes es el agente causal de los casos confirmados. Los hantavirus son zoonosis transmitidas principalmente por roedores a través de excretas aerosolizadas. En las Américas, causan SCPH (síndrome cardiopulmonar por hantavirus) con tasas de letalidad de entre el 20 y el 40%. El virus Andes es la única especie de hantavirus en la que se ha documentado transmisión de persona a persona.

Existe una investigación epidemiológica en curso para determinar el lugar y la fuente de infección del caso índice, quien abordó el crucero en Ushuaia el 1 de abril de 2026 junto a su esposa, tras haber viajado durante un mes por diversos destinos de Argentina, Chile y Uruguay. El virus Andes, presente en Chile y en el sur de Argentina, es único entre los hantavirus por su capacidad de transmisión de persona a persona entre contactos cercanos. Esto ha sido documentado en Chile y Argentina desde 1996 y, aunque es poco frecuente, el mayor brote reportado involucró a 34 personas, 11 muertes, y las medidas de control implicaron la cuarentena de toda una localidad durante varias semanas. La transmisión persona a persona del virus Andes generalmente requiere contacto estrecho o íntimo con una persona infectada, particularmente durante el período de incubación o la fase temprana febril/pródromo, cuando la replicación viral puede ocurrir antes de que la respuesta inmune esté completamente desarrollada. Las parejas sexuales y los cuidadores tienen mayor riesgo, probablemente porque tienen contacto estrecho más frecuente y mayor exposición potencial a fluidos corporales contaminados.

Para el virus Andes específicamente, estudios previos han estimado períodos de incubación de entre 7 y 39 días, con una mediana de 18 días. Por lo tanto, los contactos expuestos deben evitar el contacto cercano con otras personas durante el período de observación, reportar inmediatamente la aparición de fiebre o síntomas gastrointestinales, y mantenerse cerca de un centro de salud con capacidad de cuidados intensivos y de realizar ECMO venoarterial.

Los síntomas iniciales de la infección por hantavirus son inespecíficos y difíciles de distinguir de otras infecciones. Es importante que la infección se diagnostique de forma temprana, ya que esto permite anticipar las complicaciones que conlleva. En general, sospechamos infección por hantavirus en personas que viven o han visitado zonas rurales de regiones endémicas con potencial exposición a roedores silvestres, o que han tenido contacto con un caso de hantavirus, y que presentan fiebre, cefalea, dolor muscular, dolor abdominal, náuseas y vómitos. Los síntomas característicos de las infecciones respiratorias, como congestión nasal, dolor de oído u odinofagia, no están presentes, con excepción de la tos.

El examen de sangre más útil al inicio de una sospecha de infección por hantavirus es el hemograma completo, ya que los pacientes presentan una disminución del recuento de plaquetas en etapas tempranas. El diagnóstico específico se realiza mediante la medición de anticuerpos IgM e IgG contra el hantavirus; para ello existen algunas pruebas rápidas disponibles, aunque las más confiables son las realizadas en laboratorios de referencia mediante la técnica ELISA. Más recientemente, se ha desarrollado una prueba de diagnóstico molecular capaz de detectar directamente el virus, denominada RT-PCR. Esta prueba detecta los genes del virus, se realiza en una muestra de sangre y tiene la ventaja de detectar el virus hasta 15 días antes del inicio de los síntomas. Permanece positiva durante toda la fase aguda de la enfermedad y permite medir la cantidad de virus presente. Esta prueba puede ser muy útil para personas que han sido expuestas a roedores o han tenido contacto con un caso. Sin embargo, no siempre está disponible en los centros de salud.

Los síntomas iniciales son seguidos por un rápido deterioro, en cuestión de horas, que se manifiesta como insuficiencia respiratoria con tos, dificultad para respirar y sensación de ahogo ante cualquier esfuerzo físico. Posteriormente se desarrolla shock cardiovascular. Este deterioro rápido es la base de la recomendación de que los pacientes se encuentren cerca de un centro con capacidad de cuidados intensivos y ECMO (oxigenación por membrana extracorpórea). Entre el 35 y el 40% de los pacientes evolucionan con insuficiencia respiratoria leve, requiriendo sólo suplemento de oxígeno. Entre el 60 y el 65% desarrollan insuficiencia respiratoria grave y eventualmente shock cardiovascular, requiriendo ventilación mecánica y soporte vasopresor. Los pacientes que no responden a estas medidas son conectados a ECMO. En general, la infección tiene una tasa de letalidad del 30 al 40%. Actualmente, no existe tratamiento antiviral específico disponible.

Para las personas expuestas, incluidas aquellas que han estado en contacto con roedores o con un paciente con hantavirus Andes, aún no se han desarrollado guías sobre cómo monitorear la infección, ni existen intervenciones preventivas con medicamentos o productos biológicos para controlar una posible infección. En las zonas donde ha ocurrido transmisión de persona a persona, se ha recomendado el aislamiento de los individuos infectados y la cuarentena de los contactos. El personal de salud que atiende casos o contactos debe observar precauciones respiratorias, utilizando mascarillas N95 y protección ocular. El rastreo de contactos y la evacuación médica oportuna de casos sospechosos hacia centros de alta complejidad con capacidad de cuidados intensivos y ECMO son fundamentales.

En el brote relacionado con el crucero MV Hondius que estamos analizando, se han reportado hasta ahora 11 casos de infección confirmada, con tres fallecidos. No se espera que este brote se vuelva incontrolable, y las medidas epidemiológicas de control se han ido implementando de forma progresiva. La Organización Mundial de la Salud (OMS) evalúa actualmente el riesgo para la población general como muy bajo. El principal riesgo en estos momentos recae sobre los pasajeros y tripulantes con exposición de contacto cercano. La transmisión de persona a persona del virus Andes es real pero infrecuente, estimada generalmente en una pequeña proporción de los casos, aunque se han documentado eventos de supercontagio, incluido el brote de Epuyén en Argentina. Se ha obtenido la secuencia genómica del virus que infectó a algunos pacientes del crucero; el análisis de estos genomas confirma que se trata del hantavirus Andes y su secuencia es muy similar a la de los virus circulantes en el Cono Sur de América, no es una variante nueva y no hay evidencia de que posea mutaciones que faciliten su transmisión entre humanos ni que le confieran mayor gravedad.

Este brote ha generado un gran impacto y sorpresa debido a las circunstancias que lo rodean: la ocurrencia de un grupo de casos de una enfermedad grave en viajeros en un ambiente cerrado, con conocimiento limitado de los itinerarios de los pasajeros, capacidad diagnóstica limitada y escaso acceso oportuno a centros de salud de alta complejidad. Lo más importante es no generar alarma innecesaria en la población y concentrarse en las prioridades principales: brindar atención adecuada a los pacientes que presentan síntomas, el reconocimiento rápido de la enfermedad prodrómica, el seguimiento estricto de los contactos (incluidos aquellos que desembarcaron antes de que se conocieran las características de este brote) y la cuarentena según las directrices locales de cada país, la realización temprana de RT-PCR en sangre cuando esté disponible, y el traslado de los casos sospechosos a centros con capacidad de ECMO.

Referencias:

  1. Vial PA, et al. Hantavirus in humans: a review of clinical aspects and management. Lancet Infect Dis. 2023;23(9):e371-e382.
  2. World Health Organization. Hantavirus cluster linked to cruise ship travel – Multi-country. Disease Outbreak News. May 4, 2026.
  3. “Super-Spreaders” and Person-to-Person Transmission of Andes Virus in Argentina, Martinez V et al, , NEJM 2020 383(23)
  4. Ferrés M, et al. Viral shedding and viraemia of Andes virus during acute hantavirus infection: a prospective study. Lancet Infect Dis. 2024 Jul;24(7):775-782.