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Julia Aguilar, egresada de Kinesiología

Luego de varios años como técnico paramédico del Hospital Padre Hurtado (HPH), Julia Aguilar decidió estudiar kinesiología. Si bien su vida universitaria no fue fácil, ahora que egresó está feliz de haber tomado esa decisión, la cual le ha permitido tener su propio centro, hacer un diplomado y ser “el orgullo” de sus hijos.

Estudiar una carrera universitaria no es siempre en tan fácil… Si bien la mayoría de los estudiantes lo hacen una vez que salen el colegio, existe otro porcentaje de personas que decide hacerlo “después”, cuando las cosas muchas veces se vuelven más complejas.

Conoce a un egresadoEste es el caso de Julia Aguilar, quien siendo técnico paramédico del servicio de urgencia de la maternidad del Hospital Padre Hurtado (HPH) optó por ingresar a la universidad, después 7 años trabajando en el recinto hospitalario.

“Me gustaba odontología, di las pruebas y quedé aceptada por admisión espacial, pero mi situación familiar y económica era compleja en ese momento. Entonces hablé con el director del hospital (en ese tiempo, Ernesto Behnke) y le pregunté por posibilidad de beca, quien a su vez me puso en contacto con el entonces decano de la Facultad de Medicina CAS-UDD, que me ofreció la posibilidad de entrar a alguna de las recién creadas Carreras de Salud, con un 30% de beca”, cuenta Julia.

Su elección fue Kinesiología, una carrera que le gustaba y donde podía mantener el contacto con los pacientes, que es lo que más le gusta. Al segundo año buscó la alternativa de aumentar la beca y obtuvo un 50%, descuento con el cual se mantuvo estudiando todos los años, hasta que egresó.

Julia Aguilar (4)“Debo confesar que esta etapa no fue fácil, pues seguía trabajando en turnos de noche y me iba a estudiar en el día a la universidad, salía a las ocho de la mañana del turno y a las 8:30 me iba a la universidad. Así estuve durante toda mi época universitaria, durmiendo a ratos, en el auto, cuando tenía ventanas, etc. A esto se sumaban mis 2 hijos, Natalia y Juan Ignacio, en ese entonces de 11 y 4 años”, recuerda la kinesióloga.

Separada y con responsabilidades en el trabajo y la universidad, Julia se hacía el tiempo para estudiar con sus hijos, ir a las reuniones y estudiar cuando ellos dormían o mientras estaba en los turnos.

Hace unos meses, y después de 16 años, Julia dejó de trabajar en el HPH y se asoció con su hermana para ofrecer servicios de estética y kinesiología en el Estadio Italiano, donde atiende deportistas, embarazadas y niños, entre otros. A la vez, realiza servicios a domicilio y está haciendo un diplomado de Kinesiterapia en Embarazo y Post Parto en la UDD (becada). “Siempre he trabajado en el área ginecológica, así que estoy feliz de poder especializarme en piso pélvico. Una vez más, agradezco la generosidad y el apoyo de mi carrera y la universidad, específicamente de la klga. Sonia Roa y del director de carrera, Jorge Molina”, dice Julia.

Julia Aguilar (3)“El apoyo de la Facultad y del director de la carrera fue fundamental para poder terminar mi carrera y cumplir mis metas, que hoy ven fruto. Hoy, escuchar a mis hijos decir que están orgullosos de su mamá kinesióloga, me confirma que todo el camino recorrido valió la pena”, finaliza esta kinesióloga (y además incondicional fan de Chayanne).