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Con Coloquio sobre filosofía y asombro, el Centro de Humanidades Médicas inauguró su calendario 2021

Con la participación del destacado filósofo y académico Cristóbal Holzapfel, quien dictó la charla “La Filosofía como tensión entre asombro y definición”, se abrió una nueva temporada de Coloquios de Humanidades, dándose por inaugurada de manera oficial la programación 2021 del Centro de Humanidades Médicas de la Facultad de Medicina Clínica Alemana Universidad del Desarrollo.

Este año, son más de 80 las actividades agendadas –entre ellas Charlas, Talleres, Torneo i Salud y Sustentabilidad, Concurso Artístico y Literario, Festival de las Humanidades – que tendrán como tema #RenovarElAsombro. “La invitación es a dejar de ver como natural aquello que somos y tenemos cerca, sorprendernos incluso con nuestra propia fragilidad y con la fortaleza que hay en ella”, señaló la coordinadora del Centro de Humanidades, Macarena Barros.

El Centro de Humanidades Médicas está alojado al interior del Vicedecanato de Desarrollo de la Facultad de Medicina y tiene por misión buscar instancias de diálogo interdisciplinarias, abiertas y permanentes entre el mundo de las humanidades y el mundo de las ciencias de la salud.

En este contexto, para el Dr. Ricardo Ronco, decano de la Facultad de Medicina, “es un orgullo contar con este Centro que ya lleva una década entregando formación en humanidades, de manera curricular y extracurricular, para los estudiantes y docentes de las nueve carreras de la salud, de modo que tengan una visión más integral del ser humano y empática con el acontecer y su entorno”.

Sobre el primer Coloquio: el asombro y la filosofía

Durante la actividad, Cristóbal Holzapfel realizó un interesante recorrido por los grandes filósofos de la historia y sus concepciones sobre el origen de la filosofía.

Se refirió a que la palabra ‘Asombro’, si bien es de origen español y guarda relación con lo que sería ‘sin sombra’, remite también al latín ‘subumbra’, que alude a un ‘estar bajo la sombra’. En términos platónicos, nuestro mundo, que meramente participa del mundo de las ideas, sería un mundo de apariencias, de copias, un «mundo de sombras». Estaríamos pues en éste, nuestro mundo, «a la sombra» de las ideas, y por lo tanto tendríamos que asombrarnos para elevarnos a ellas.

Habló también sobre cómo Aristóteles replanteará en “Metafísica” este mismo origen de la filosofía, poniendo al asombro en una secuencia tal que a él tendría que seguirle la duda, y culminar todo en el saber. En contraste con Platón, en lo relativo a este punto, podría decirse que en Platón, cualquier saber al cual lleguemos es nada más que un paso para acercarnos más y más al mundo de las ideas. A partir de ello se puede entender que en su Diálogo «Teeteto» (155 d) Platón, a través de Sócrates, plantee que el asombro es el origen de la filosofía. El movimiento del filosofar arranca pues de asombrarse con lo que hay, con el solo hecho de que «sea algo» de que haya ser.

Luego, se refirió a Jaspers, para quien el asombro, del que nos hablaran Platón y Aristóteles como origen de la filosofía, tiene una impronta demasiado intelectual. Jaspers apelaría a algo más integral del ser humano, en donde encontrar el origen de la filosofía y esto sería la conmoción (Erschütterung). Por último, indicó que para Nietzsche, Heidegger y Sartre, el temple filosófico estaría más en el asco (Ekel); la angustia; o la náusea. Estimando estos que la genuina filosofía sólo puede surgir en lo gélido, de la nada.

El Coloquio está disponible aquí